I Ching o Libro de las Mutaciones

 

El I Ching o Libro de las Mutaciones, es indiscutiblemente uno de los libros más importantes de la literatura universal. Sus comienzos se remontan a la antigüedad mítica.

La historia de china abarca más de 3000 años. Y casi todo lo que ha surgido en materia de grandes e importantes pensamientos aparece por influencia de este libro. Así que, bien puede afirmarse, que en el I Ching se asienta la más madura sapiencia recogida durante milenios.

Por esto mismo,  ambas ramas de la filosofía china, el confucianismo y el taoísmo, tienen ahí sus raíces comunes.

Su éxito en la actualidad se debe a diferentes motivos. A su función instrumental en la exploración del inconsciente individual y colectivo.  Y a su empleo para una posible previsión del futuro.

Texto de “El Libro de las Mutaciones”, de Richard Wilhelm

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 Qué es el I Ching:

El I Ching, traducido generalmente en occidente como el Libro de los cambios, es uno de los textos más antiguos de la humanidad. Y que se ha mantenido vigente hasta nuestros días. Recoge la base más importante del pensamiento y de la civilización china. Y podemos asegurar que sus orígenes se remontan al siglo quinto a.C, cuando menos.

Puede utilizarse como texto filosófico que ilumina el inconsciente, siendo de gran ayuda para la exploración y conocimiento de uno mismo. A la vez es un libro práctico y concreto que proporciona información sobre los ritmos de la naturaleza y de todo lo que nos rodea. Por ello resulta de gran utilidad para decidir en el aquí y ahora. Cómo insertarse del modo más favorable en el flujo de los acontecimientos de nuestra vida cotidiana.

Historia

La Antigüedad

Sobre los orígenes del I Ching o Libro de las Mutaciones, Confucio afirma que mientras el legendario emperador Fú Xī (quinto milenio a.C.) meditaba a orillas del rio Amarillo, surgieron de las aguas las figuras de un caballo y una tortuga con cabeza de dragón. Teniendo ambos, estampados en su lomo y en su caparazón, dibujos de redondeles blancos y negros. Fú Xī llamo YANG a los redondeles negros que además eran pares, y YIN a los redondeles blancos que eran impares.

Fú Xī utilizó una línea discontinua para representar el yin ( _ _ ) y una línea continua para el yang ( __ ). Y formando agrupaciones de líneas yin y de líneas yang construyó los ocho trigramas para representar las ocho expresiones básicas de la naturaleza.

Tabla donde se representan las 8 fuerzas del pakua: Cielo, Tierra,Trueno, Viento, Fuego, Agua, Lago y Montaña

Fú Xī ordenó entonces los ocho trigramas en círculo dando lugar a la llamada configuración del cielo Anterior o Xiān Tiān Pākuà.

La imagen representa el Yin y el Yang y como desdés está dualidad nacen los trigramas que dan lugar a las 8 fuerzas del Pakua

Durante las siguientes 2 Dinastías, del 2100 al 1100 a.C se fueron introduciendo modificaciones sobre lo establecido por Fú Xī .El Emperador Wén (1232 – 1135 a.C) de la dinastía ZHŌ, durante su larga época de encarcelamiento, recopiló la información transmitida por las dos líneas anteriores.  Y recuperó el orden que Fú Xī había dado originalmente a los trigramas. Pero observó que la distribución de los trigramas en los puntos cardinales no reflejaba bien el ciclo de las estaciones de la naturaleza. Entonces creo la configuración del cielo Posterior o Hòu Tiān Pākuà.

La Antigüedad cont..

Se atribuye también al emperador Wén la construcción de los 64 Hexagramas. Descubrió que, combinando de dos en dos los ocho Trigramas de Fú Xī se obtenían 8x8=64 figuras o Kuà.  Estas ofrecían una clasificación más fina para representar con mayor detalle las diferentes situaciones que se presentan en la vida.
Por cada Hexagramas escribió textos que explican su sentido y que dan consejos sobre la conducta a seguir.

Cuando Wén fue liberado y nombrado emperador, utilizó el I Ching como libro de leyes para regir su gobierno, organizarlo y unificarlo. Su hijo Tàn, el Duque de Zhō, fue quien continuó su obra, realizando una comparación muy minuciosa entre los sesenta y cuatro hexagramas .

Nace Confucio

En la dinastía Lû, nació Confucio (551-479 a.C) que dedicó la mayor parte de su vida al servicio del gobierno en diferentes estados de China. Era también un gran estudioso del I Ching y lo utilizaba como manual de filosofía, guía moral y como augurio en la vida cotidiana.

“Si pudiera alargar mi vida, dedicaría 50 años al estudio del I Ching y ya no cometería grandes errores”. (Confucio)

Con el paso de los años, los textos del I Ching o Libro de las Mutaciones se han seguido utilizando en los diferentes gobiernos y en su aplicación en la vida cotidiana. Dentro de esta línea se explicó claramente cómo se fusionaban los conceptos del I Ching con la Teoría de los Cinco elementos de la Medicina Tradicional china y con el uso del Calendario lunar chino.

Época Moderna

A finales del siglo XIX Japón invadió Taiwán e introdujo en Japón toda la información del I Ching y el Fēng Shûi obtenida tras la invasión.
En Japón el I Ching se ha mantenido desde sus orígenes hasta nuestros días entre las clases altas de la sociedad. Los gobernantes y los nobles lo utilizan para la toma de decisiones importantes.  Y tienen muy en cuenta el Fēng Shûi en el diseño y construcción de las ciudades. A diferencia de los chinos, los japoneses no manejan el I Ching a nivel popular.

En la actualidad, el Maestro Zen Hùn Yuán ha creado en Taiwán la primera Universidad de I Ching (1982). En ella se engloban estudios de Fēng Shûi, diseño arquitectónico y Medicina Tradicional China, con el soporte del I Ching.
Según el Maestro Zen Hùn Yuán, a través de la enseñanza del I Ching, se consigue elevar la calidad moral de las personas. Y después cada uno elige profundizar en la belleza de la música, en la jardinería, en la cultura, etc.… Lo importante es compartirlo con los demás y ayudarse los unos a los otros.

Si se utiliza el I Ching como base de vida de todos, se consigue la paz y la armonía desde dentro, desde los cimientos.

Texto del libro I Ching de Maite Foulquié y Shú-Yián-Chén
www.labiotika.es

Fundamento

 

El I Ching o también conocido como “Libro de las mutaciones” está basado en la teoría del Yin-Yang, del cielo y la tierra.  Y, cómo ambas energías influyen en el hombre creando la trinidad (Cielo-Hombre-Tierra).

Según la teoría del Yin-Yang nace un lenguaje binario de lineas continuas (Yang) y discontinuas (Yin).  Estas líneas tomadas de tres en tres, representan la trinidad (Cielo-Hombre-Tierra). Dando lugar a trigramas que generan a las 8 fuerzas del pakua.  Representadas en la mitología china por los 8 inmortales.

Volviendo a aplicar la dualidad Cielo-Tierra o Yin-Yang a cada uno de los trigramas, conformamos los 64 hexagramas del I Ching actual.

Consulta del I Ching

 

Desde tiempos inmemoriales, el I Ching se ha utilizado como consulta de situaciones que se dan en la vida. Orientando y guiando el camino.

La consulta del I Ching, era una práctica muy extendida en la antigua China, en la corte y en las clases ilustradas. De esta forma, se utilizaban dos tipos de consultas del I Ching:

 

  • Consulta mediante tallos de Milenrama o también llamada Aquilea.
  • Consulta mediante el lanzamiento de tres monedas.

Rueda del I Ching

 

La rueda de hexagramas fue diseñada por Shao Yong y divide el año en dos mitades de 32 hexagramas. Indica las energías dominantes en cada momento. Y por esto mismo, de ésta se obtienen directrices orientativas para cada día del año.

“El ser conscientes de la manera en que la energía fluye durante el ciclo anual hará de los astros verdaderos colaboradores en nuestro trabajo creativo. De esta manera, la sensación de estar solos en nuestro camino o en nuestro proceso de desarrollo personal se ve sustituida por un sentimiento de armonía con las Fuerzas Naturales. Ese sentimiento genera, a su vez, una visión expansiva y en consonancia con todo lo que nos ocurre.

La rueda de hexagramas diseñada por Shao Yong divide el año en dos mitades de treinta y dos hexagramas cada una. Con este modelo obtenemos consejos o directrices para orientarnos en cada día del año.”

Cita extraída del Maestro Juan Li.

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